Informática cuántica, una de las últimas tecnologías en investigación de la industria del software, se ha sentido durante mucho tiempo como una promesa lejana, potente en teoría pero poco práctica en la ejecución. Esto está empezando a cambiar. Aunque aún faltan años para su adopción a gran escala en las empresas, los últimos avances sugieren que las aplicaciones prácticas están cada vez más cerca.
A diferencia de los ordenadores clásicos, que procesan datos en binario (0 y 1), los ordenadores cuánticos utilizan qubits que pueden existir en múltiples estados simultáneamente. Esto les permite realizar cálculos exponencialmente más rápidos que los sistemas tradicionales, lo que los hace especialmente adecuados para la resolución de problemas complejos en áreas como la ciencia de los materiales, la criptografía y la optimización a gran escala.
La investigación farmacéutica ya está viendo su potencial. El descubrimiento de fármacos se basa en el modelado de interacciones moleculares a nivel atómico, un proceso que puede llevar años con los métodos convencionales. Los algoritmos cuánticos pueden comprimir drásticamente esos plazos, reduciendo costes y acelerando el desarrollo de nuevos tratamientos. IBM, Google y Rigetti Computing ya colaboran con empresas farmacéuticas para impulsar este proceso.
Las implicaciones económicas son enormes. Según McKinsey la computación cuántica podría generar entre $0,9 billones y $2 billones de valor en sectores como la química, las ciencias de la vida, las finanzas y la movilidad de aquí a 2035. Las cadenas de suministro podrían optimizarse de formas que hoy no son posibles, los modelos financieros podrían alcanzar nuevos niveles de precisión y la ciencia de los materiales podría desbloquear avances en materiales superconductores y baterías de nueva generación.
La inversión está llegando a raudales. Se prevé que el mercado de la tecnología cuántica alcance los 1.653.000 millones de euros en 2040, con la informática cuántica por sí sola valorada entre 1.654.000 y 1.651.000 millones de euros. En diciembre de 2023, ya se habían invertido 1.656.700 millones de euros en empresas emergentes de tecnología cuántica, que respaldaban a 261 empresas de todo el mundo. Los gobiernos también están tomando nota: la inversión pública mundial en computación cuántica ha superado los 1.654 millones de euros. Mientras tanto, el mundo académico garantiza una fuente constante de talento, con 55 programas de máster en tecnología cuántica y 195 universidades con grupos de investigación cuántica.
El progreso científico se acelera. Sólo en 2022 se concedieron 4.763 patentes relacionadas con la cuántica y en 2023 hubo 42.155 publicaciones de investigación en este campo. La carrera hacia la viabilidad comercial avanza más rápido de lo que la mayoría de la gente cree.
Sin embargo, los retos persisten. La inestabilidad del hardware, la corrección de errores y la necesidad de algoritmos cuánticos especializados siguen siendo obstáculos importantes. Pero la historia ha demostrado que las barreras a la tecnología transformadora no duran para siempre.
La mayoría de las tendencias tecnológicas consisten en hacer las mismas cosas, pero más rápido. La computación cuántica es diferente. Obliga a replantearse por completo lo que es la informática. El hardware es inestable, los plazos inciertos, pero el impulso es real. Las industrias que planifican en décadas, no en trimestres -farmacéutica, logística, finanzas- ya están haciendo apuestas. Merece la pena prestarles atención.